sábado, 6 de junio de 2026

" No me identifico con la izquierda ni con la derecha; tampoco me considero feminista ni machista. Simplemente me defino como colaborativa"

 


En un mundo cada vez más diverso y complejo, las etiquetas políticas e ideológicas no siempre reflejan la totalidad de las convicciones de una persona. Por ello, algunas personas prefieren no alinearse completamente con una corriente determinada, sino construir una visión propia basada en distintos valores y experiencias. En mi caso, no me identifico con la izquierda ni con la derecha; tampoco me considero feminista ni machista. Me defino como una persona colaborativa, convencida de que el entendimiento y la cooperación son fundamentales para afrontar los desafíos de la sociedad.

La izquierda ha desempeñado históricamente un papel importante en la defensa de los derechos sociales, la igualdad de oportunidades y la protección de los grupos más vulnerables. Sin embargo, algunos de sus planteamientos han sido cuestionados por promover interpretaciones de la realidad que enfatizan las divisiones sociales y los conflictos entre distintos sectores de la población. Cuando el debate se centra principalmente en las diferencias, puede resultar más difícil encontrar puntos de encuentro que permitan avanzar hacia objetivos compartidos.

Por su parte, la derecha suele destacar valores como la libertad económica, la responsabilidad individual y el crecimiento productivo. Estas ideas han contribuido al desarrollo de numerosos países y al impulso de la iniciativa privada. No obstante, también se le critica por prestar una atención insuficiente a las necesidades de los sectores más desfavorecidos, priorizando en ocasiones la estabilidad económica o determinados intereses por encima de políticas más inclusivas. Esto puede generar la percepción de que ciertos grupos quedan al margen de los beneficios del progreso.

En relación con el feminismo, es importante reconocer que ha sido un movimiento clave en la conquista de derechos y oportunidades para las mujeres. Gracias a sus reivindicaciones, se han logrado avances significativos en ámbitos como la educación, el trabajo y la participación pública. Al mismo tiempo, algunas personas consideran que ciertos enfoques actuales del feminismo generan debates sobre sus alcances, métodos o prioridades. Estas diferencias de opinión forman parte de una discusión más amplia sobre cómo seguir promoviendo la igualdad en las sociedades contemporáneas.

Por otro lado, el machismo continúa presente en distintos contextos sociales y culturales, influyendo en actitudes y comportamientos que limitan la igualdad entre hombres y mujeres. Aunque se han producido importantes cambios en las últimas décadas, aún existen situaciones en las que no se reconocen plenamente determinados derechos o capacidades. En ese sentido
, algunos hombres manifiestan sentirse poco representados en ciertas conversaciones sobre igualdad, lo que pone de manifiesto la necesidad de fomentar espacios donde todas las perspectivas puedan expresarse y ser escuchadas con respeto.

En conclusión, la sociedad actual enfrenta un creciente proceso de polarización que dificulta la comunicación entre quienes sostienen opiniones diferentes. Con frecuencia, los debates públicos se desarrollan desde posiciones enfrentadas que dejan poco espacio para el diálogo. Ante esta realidad, una perspectiva colaborativa puede ofrecer una alternativa basada en la escucha, el respeto y la búsqueda de soluciones comunes. Más allá de las etiquetas, el diálogo colaborativo permite construir puentes entre distintas visiones y avanzar hacia una convivencia más equilibrada e inclusiva.

Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador 

" No me identifico con la izquierda ni con la derecha; tampoco me considero feminista ni machista. Simplemente me defino como colaborativa"

  En un mundo cada vez más diverso y complejo, las etiquetas políticas e ideológicas no siempre reflejan la totalidad de las convicciones de...