" A lo que el viento se llevo"
El día de ayer en mi cátedra de Habilidades Gerenciales y de Ética, me dirigía hacia mis alumnos con el tema de la administración del conocimiento, en el cual abordamos conceptos recientes del aspecto en el manejo del personal, dentro de una organización, con nuevos paradigmas, que tienen una tendencia a humanizar más al factor de los integrantes de los grupos de trabajo, en atención de prevenir a un compañero molesto, da la pauta a contagiar a los demás, y trae consigo una serie de diferencias generadoras de controversias.
El capital intelectual es el mundo de la ciencia o experiencia, en aquel que es capacitado en horas de entrenamiento o del conocimiento, con el fin de sus destrezas, tenga a bien a desarrollar una actividad productiva, de aquí cambian los clásicos conceptos de considerar a la persona un insumo, a transitar a un concepto incluyente en un ámbito social de la organización.

Por otro lado, en los cursos de algunas instituciones de educación superior y empresas SER, preocupadas por el desarrollo de los elementos humano, han incluido en sus planes académicos el modulo de resolución de conflictos o capacitación, en el ámbito interno con el objeto de solucionar las diferencias entre personal o departamentos, con la intención de minorar las controversias dentro del ambiente de trabajo.
A manera de ilustrar con un ejemplo, en un taller de mediación transformativa, el expositor comento de su experiencia en la participación de un programa piloto en el Servicio Postal de la Unión Americana, al establecer un mecanismo alternativo con el fin principal de evitar demandas de carácter de violación a derechos civiles o laborales, a la vez muy costosas para la organización, y por otro parte, a considerarlo un beneficio en la mejora del ambiente de trabajo, entre los mismo compañeros con el fin de limar asperezas, y así mejorar la productividad de las áreas del sistema de correo, de igual forma ayudar entre los departamentos de la organización a gozar de un buena comunicación interna.
De esta manera, el ambiente de trabajo es un elemento esencial, tal como el punto de partida es la apertura, la flexibilidad, la creatividad, la tolerancia y la firmeza del la Alta Dirección en el liderazgo en la definición de perfiles y habilidades del factor humano, y la implementación de los procesos de atención al público, en la retroalimentación del cliente y el personal de la organización en búsqueda de la mejora continua en los canales de comunicación efectiva entre los compañeros de la empresa, o sea, la falta de lo último, el secuestro, la manipulación, la parcialidad, la negación o el quedarse callado de la información, perjudica a la gestión de la organización creando conflictos y vicios recurrentes.
En conclusión, el ambiente de trabajo ya degenerado en corto o largo tiempo perjudica los objetivos y metas trazadas, del mismo modo trunca proyectos de que tal vez son nobles; la irresponsabilidad de la alta dirección, mejor bien dicho minimizado, por el bajo liderazgo, lleva a fracasos notables, en perjuicio de la empresa, institución y la organización, y a la larga brinda, da y ofrece un servicio o producto de pésima calidad. Eso genera crisis.
Y en la crisis, hay la oportunidad de renacer con el propósito de salir adelante; pero el hecho, de ser la Alta Dirección DEBE SER incluyente con el capital humano, con el conocimiento de sus intereses y necesidades.