La confianza constituye un elemento fundamental en el funcionamiento de las instituciones y en la convivencia social. Sin embargo, su naturaleza es frágil: requiere años de construcción y puede perderse en cuestión de segundos ante decisiones, omisiones o fallas en la comunicación. Una vez deteriorada, su recuperación se convierte en un proceso complejo que demanda tiempo, esfuerzo y mecanismos eficaces que garanticen transparencia y diálogo honesto. En este contexto, la mediación se posiciona como una herramienta institucional clave para la reconstrucción de la confianza.
En el ámbito institucional, los conflictos no solo afectan a las partes directamente involucradas, sino que impactan en la credibilidad, legitimidad y eficacia de la propia institución. La ruptura de la confianza suele originarse en la percepción de trato desigual, falta de escucha o incumplimiento de acuerdos. La mediación, al ofrecer un espacio estructurado, imparcial y confidencial, permite restablecer canales de comunicación que se encuentran dañados, fortaleciendo así la relación entre las personas y la institución.
La mediación institucional se sustenta en principios como la voluntariedad, la neutralidad, la imparcialidad y la buena fe. Estos principios generan condiciones propicias para que las partes puedan expresar sus intereses y necesidades de manera responsable. A través de una comunicación honesta y guiada de un diálogo franco y abierto, se fomenta el reconocimiento de responsabilidades y la construcción conjunta de soluciones, lo cual contribuye a la reparación gradual de la confianza perdida.
Asimismo, la mediación permite a las instituciones transitar de un modelo reactivo y sancionador hacia uno preventivo y restaurativo. En lugar de profundizar la confrontación, se prioriza la corresponsabilidad y el fortalecimiento del tejido social. Este enfoque no solo resuelve el conflicto específico, sino que previene su repetición, promueve la cultura de la paz y consolida a la institución como un ente cercano, confiable y comprometido con la justicia colaborativa.
En conclusión, aunque la confianza institucional puede quebrarse con facilidad, su reconstrucción es posible mediante procesos de mediación bien diseñados y ejecutados. El tiempo, el esfuerzo y la comunicación honesta, respaldados por un marco institucional sólido, permiten transformar el conflicto en una oportunidad de mejora. La mediación no solo gestiona disputas, sino que fortalece la legitimidad institucional y reafirma el valor de la confianza como pilar esencial del servicio público y de la convivencia social.
Alberto Villegas Cabello
Abogado y mediador

No hay comentarios:
Publicar un comentario