lunes, 29 de diciembre de 2025

"Tiempo de Gratitud y Renovación”

 


«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9)

 


 El año 2025 llega a su fin dejándonos un espejo honesto donde se reflejan tanto los aciertos como las dificultades. Hubo logros que fortalecieron nuestra esperanza y errores que nos obligaron a detenernos y aprender. Ver lo bueno y lo malo del año no es un acto de juicio, sino de conciencia: reconocer lo vivido nos permite agradecer lo alcanzado y asumir con responsabilidad aquello que quedó pendiente, entendiendo que cada experiencia fue parte del proceso.

En ese camino, como mediadores, el 2025 también representó un espacio de renovación interior y profesional. Aprendimos a escuchar con mayor profundidad, a dialogar con empatía y a construir puentes aun en medio del desacuerdo. La mediación nos recordó que no basta con resolver conflictos, sino que es esencial acompañar a las personas en la reconstrucción de sus relaciones y en la dignificación de su palabra.

De cara a los propósitos del 2025, reafirmamos el compromiso de poner nuestro mejor empeño en cada acción. Renovar implica dejar atrás inercias que limitan, y crecer exige valentía para aprender, corregir y avanzar. Que cada reto se convierta en oportunidad y cada acuerdo en una semilla de paz, sostenida por la constancia y la ética que distinguen nuestro quehacer.

Asimismo, este nuevo ciclo nos invita a redoblar nuestra misión y visión como mediadores. Fortalecer la cultura del diálogo, la justicia restaurativa y la convivencia pacífica requiere mayor entrega, claridad de objetivos y coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Renovar la misión no es cambiar el rumbo, sino reafirmarlo con mayor convicción y compromiso social.

Finalmente, con gratitud por lo vivido y esperanza por lo que viene, cerramos este capítulo deseando que el Año 2026 sea un tiempo de paz, acuerdos y crecimiento humano. Que llegue cargado de nuevas oportunidades para servir, dialogar y construir un futuro más justo. Feliz Año 2026, que la mediación y el entendimiento sigan guiando nuestro camino.

Feliz año 2026 

Alberto Villegas 

Abogado y Mediador 

 

 

martes, 23 de diciembre de 2025

El Círculo Restaurativo de la Nochebuena: Cristo, Mediador del Diálogo





La Nochebuena es, por excelencia, un espacio de encuentro, memoria y reconciliación. Alrededor de la mesa se congregan historias compartidas, afectos profundos y, en ocasiones, silencios cargados de heridas no resueltas. En este contexto, la Cena de Nochebuena puede comprenderse como un verdadero círculo restaurativo, donde la disposición interior de cada persona es tan importante como el alimento que se comparte. No se trata solo de sentarse a cenar, sino de abrir el corazón al diálogo, al perdón y a la reconstrucción del vínculo familiar y comunitario.

El círculo restaurativo navideño se sostiene en valores esenciales: la escucha, el respeto, la palabra auténtica y la búsqueda de paz. En él, cada participante tiene voz y dignidad, y el centro del círculo no es el conflicto, sino la posibilidad de restaurar lo que ha sido dañado. En la Nochebuena, ese centro adquiere un significado profundo: Cristo nace como signo de esperanza y reconciliación, recordándonos que la paz no se impone, sino que se construye desde el interior de las personas.

Cristo se presenta como el mediador perfecto del diálogo, aquel que une lo humano con lo divino y que, a través de su ejemplo, enseña a escuchar antes de juzgar, a comprender antes de señalar y a amar incluso en medio de la diferencia. Su nacimiento es un acto restaurativo en sí mismo: Dios que se acerca, que se sienta simbólicamente a la mesa de la humanidad para sanar, reconciliar y renovar las relaciones rotas.

En este círculo navideño, la palabra encuentra su cauce cuando se pronuncia con verdad y misericordia. El diálogo, inspirado en Cristo mediador, no busca vencedores ni vencidos, sino acuerdos del corazón, reconciliaciones sinceras y compromisos renovados. Así, la Nochebuena se transforma en un espacio sagrado donde el pasado se resignifica y el futuro se abre a la esperanza.

Celebrar la Cena de Nochebuena como un círculo restaurativo es permitir que Cristo nazca también en nuestras relaciones, convirtiéndose en el centro del diálogo, en el puente del perdón y en la fuente de una paz duradera. Porque solo cuando el diálogo es guiado por el amor, la justicia y la misericordia, la Navidad cumple plenamente su sentido restaurador. 


Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Navidad Mediadora: la paz que nace del encuentro

 




La paz empieza en el interior de las personas; es una decisión íntima que se cultiva en la conciencia, en el corazón y en la voluntad. Desde ahí se proyecta hacia el exterior, alcanzando a la familia y a la comunidad. Esta paz interior se hace visible cuando se expresa a través del diálogo, entendido no solo como intercambio de palabras, sino como un acto de escucha auténtica, respeto y reconocimiento del otro como legítimo interlocutor.

Sin embargo, el diálogo constructivo no siempre puede darse de manera directa entre las partes en conflicto. Las emociones, los agravios y las heridas acumuladas suelen nublar la comunicación. Es entonces cuando resulta necesaria la intervención de un tercero imparcial: el mediador. Su presencia permite ordenar la conversación, restablecer la confianza y crear un espacio seguro donde las voces puedan ser escuchadas sin temor ni juicio.

La Navidad ofrece un marco propicio para este ejercicio de reconciliación. Es un tiempo de esperanza, de pausa y de apertura al otro. El nacimiento de Jesús recuerda a la humanidad que la paz es posible cuando se acoge con humildad y se privilegia el encuentro sobre la confrontación. En este contexto, la mediación se convierte en un camino concreto para vivir el espíritu navideño de manera activa y transformadora.

El mediador, en este proceso, tiene el don de ser instrumento de paz. Su labor recuerda las palabras de la oración de San Francisco de Asís: “Señor, hazme un instrumento de tu paz”. Al sembrar comprensión donde hay discordia, perdón donde hay ofensa y esperanza donde hay desesperación, el mediador encarna una vocación profundamente humana y espiritual.

Finalmente, la mediación permite que, como en el misterio de la Navidad, nazcan nuevos lazos de amistad y fraternidad. Se restablecen emociones, se sanan relaciones y se reconstruyen vínculos que parecían rotos. Así, la paz deja de ser un ideal lejano y se convierte en una realidad vivida, compartida y celebrada en comunidad.

¡Felices Fiestas! 


Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador 

martes, 9 de diciembre de 2025

VIOLENTOMETRO EN EL TRABAJO





Fuente  de Matina G. de la plataforma IN

 El violentómetro en el trabajo: ¿y tú, en qué punto estás?  

Inspirado en el violentómetro utilizado para la prevención de la violencia de género, este acosómetro laboral permite identificar comportamientos dentro del entorno de trabajo  de un jefe con presumible enfoque narcisista—del verde al rojo— y reconocer cuándo una relación sana comienza a transformarse en acoso  o violencia laboral.
A petición, vuelvo a publicar este texto en su versión para España.

🟢 Zona verde – Relación sana

🤝 Respeto mutuo, comunicación abierta y críticas constructivas.
🌿 Todas las personas se sienten escuchadas, valoradas y tratadas con dignidad.

🟡 Zona amarilla – Tensiones o malestar

⚠️ Burlas constantes, aislamiento, presión injustificada o actitudes hostiles.
🗣️ Hablar a tiempo puede evitar que la situación escale.

🔴 Zona roja – Acoso moral o sexual

🚨 Humillaciones, insultos, amenazas, gestos o comentarios inapropiados.
🧭 Es fundamental pedir apoyo:al área de capital humano., servicio de prevención, representante sindical, comité de empresa, Inspección de Trabajo o Unidad de Conciliación Laboral.

💬 El acoso no es una cuestión de “sensibilidad”: es una forma de violencia repetida.
Identificarlo es el primer paso para construir un entorno laboral más sano y seguro. 

Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador 

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

CIRCULOS DE SENTENCIA EN MATERIA FAMILIAR

 



Los Círculos de Sentencia son la culminación de un proceso restaurativo dentro del ámbito familiar, especialmente cuando existe un conflicto grave que ha escalado a un procedimiento judicial. Su finalidad es emitir una sentencia construida de manera colaborativa, centrada en la reparación del daño y en la restauración de los vínculos familiares.

La maestra Claudia Villavicencio ha sostenido que este tipo de círculos representan la etapa de mayor madurez del paradigma restaurativo, porque logran integrar a todas las personas que intervienen en la vida de la familia. Más que un juicio tradicional, son un espacio de escucha, corresponsabilidad y toma de decisiones compartida.

1. ¿ Qué es un circulo de sentencia?

Es un mecanismo restaurativo en el cual todas las partes involucradas —familia, autoridades, comunidad y profesionales— se reúnen para:

  • Analizar lo que ocurrió.
  • Comprender el daño causado.
  • Identificar necesidades reales de cada persona.
  • Proponer compromisos y acuerdos que serán elevados a sentencia.

Bajo el enfoque de Claudia Villavicencio, este modelo humaniza el proceso judicial, porque reconoce que la justicia en conflictos familiares debe ser sanadora, dialogada y profundamente humana, no solo punitiva o impositiva.

2. ¿Quiénes Participan? 

Tal como muestra tu imagen, el círculo integra de forma colaborativa a:

  • Familia (personas directamente afectadas).
  • Ministerio Público cuando es necesario.
  • Magistrados / Jueces, que escuchan, acompañan y finalmente legitiman el acuerdo.
  • Abogados, no como adversarios, sino como coadyuvantes del proceso restaurativo.
  • Facilitador, figura clave resaltada por Villavicencio:
    • Garantiza la escucha.
    • Cuida el proceso.
    • Protege la seguridad emocional.
  • Equipo multidisciplinario (psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas).
  • Comunidad o redes de apoyo (maestros, familiares, apoyos externos).

La maestra Villavicencio subraya que la inclusión de la comunidad rompe la lógica individualista del juicio tradicional y fortalece los factores protectores del entorno familiar.

3. ¿Cómo funciona?  (visión restaurativa)

Siguiendo el marco conceptual de Villavicencio:

a) Se abre el espacio de diálogo

Cada persona comparte qué sucedió, cómo lo vivió y qué necesita.

No se busca culpabilizar, sino comprender el daño.

b) Se construyen propuestas de reparación

Las soluciones surgen de las voces de todos, no solo de la autoridad.

c) Se acuerdan compromisos reales y alcanzables

La maestra enfatiza que deben ser coherentes, medibles y justos para todas las partes.

d) El juez o magistrado legitima la sentencia

La autoridad no impone, sino que valida y formaliza los acuerdos alcanzados.

4. Resultado del círculo de sentencia.

(En línea con el pensamiento de Villavicencio)

  1. Toma de decisiones con enfoque restaurativo
    La sentencia no se centra en ganar-perder, sino en reparar, restaurar y reenfocar las dinámicas familiares.
  2. Sentencia emitida mediante acuerdos de las partes
    Esto incrementa la efectividad y la adhesión, porque lo que se acuerda se cumple mejor.
  3. Legitimación y corresponsabilidad
    Las personas sienten que la resolución les pertenece, porque formaron parte real de ella.
  4. Participación democrática y colaborativa
    Se integran todas las voces relevantes: familia, comunidad, profesionales y autoridad judicial.

La maestra Villavicencio resume este punto afirmando que “una sentencia construida con la familia tiene más posibilidades de reparar y transformar que una sentencia dictada sin escucharla”.

5. ¿Por qué es importante este modelo? 

 Porque:

  • Repara daños emocionales y familiares.
  • Reduce la reincidencia.
  • Humaniza la justicia.
  • Promueve el diálogo como herramienta de paz.
  • Reconoce que la familia necesita acompañamiento, no solo sanción.

Según la visión de Villavicencio, el proceso restaurativo en materia familiar rescata la dignidad, la escucha y la esperanza, valores que difícilmente se alcanzan en un juicio ordinario.

Porque:

  • Repara daños emocionales y familiares.
  • Reduce la reincidencia.
  • Humaniza la justicia.
  • Promueve el diálogo como herramienta de paz.
  • Reconoce que la familia necesita acompañamiento, no solo sanción.

Según la visión de Villavicencio, el proceso restaurativo en materia familiar rescata la dignidad, la escucha y la esperanza, valores que difícilmente se alcanzan en un juicio ordinario.


Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador 

viernes, 5 de diciembre de 2025

EL TIEMPO, EL ADVIENTO Y MEDIACION 2025

 



En este tiempo de reflexión y renovación de fecunda labor, en estas fechas se cumplen diecinueve años de servicio en el ámbito de la mediación. Son casi dos décadas que representan una etapa que se cierra con profundo agradecimiento y otra que se abre con la serenidad de quien sabe que cada experiencia ha dejado huella. El tiempo vivido en la mediación ha permitido crecer, acompañar y ser acompañado, reconociendo que cada conflicto abordado es también un espacio de aprendizaje interior.

Mis comienzos en esta tarea coincidieron con el tiempo de Adviento, ese periodo sagrado que invita a preparar el corazón para el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Así como el Adviento es luz que llega tras la espera, también la mediación requiere apertura espiritual, esperanza y la voluntad de dejar que Cristo mediador renazca en nuestro interior. Cuando Él nace en nuestros corazones, somos impulsados a caminar con mayor compromiso hacia la paz, a servir con humildad y a ofrecer caminos de reconciliación.

El sendero de la paz es precisamente el camino que la mediación ha permitido transitar a lo largo de estos años. Es un sendero tejido con diálogo, escucha activa y acuerdos construidos a la medida de las necesidades e intereses de quienes buscan soluciones a sus conflictos. Cada acuerdo logrado es un paso firme en la construcción de relaciones más justas, más humanas y más pacíficas, recordándonos que la paz no es un destino, sino un trayecto que se hace caminando.

Con gratitud, reconozco que este recorrido ha sido posible gracias a las enseñanzas y el amor de quienes han marcado mi vida. A mi padre, don Óscar Villegas Rico, por enseñarme a amar la noble profesión de abogado y ejercerla con dignidad. A mi madre, Guillermina Cabello de Villegas, por su ejemplo de prudencia, paciencia y paz, virtudes esenciales en cada acto de mediación. Y a mi maestra, Olivia Salazar Vara, por guiarme con sabiduría y enseñarme a sembrar y cultivar siempre la semilla de la paz.

Por último, en esta Navidad, que la luz del Nacimiento del Señor ilumine cada paso de nuestro camino y nos recuerde que la paz siempre comienza en el corazón. Que el espíritu de reconciliación propio de estas fechas nos inspire a escuchar con paciencia, comprender con empatía y construir puentes allí donde antes hubo distancia. Y gracias hoy, por los momentos compartidos, por cada diálogo transformador y por cada acuerdo que abrió nuevas oportunidades. Que el año venidero nos encuentre más dispuestos a sembrar armonía, a acercarnos unos a otros con humildad y a elegir siempre el sendero de la paz.  

Felices fiestas 

Alberto Villegas Cabello

Abogado y Mediador 

El Club de las 5 de la Mañana: la técnica 20/20/20 para transformar tu vida

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